844 heridos, salvajismo policial y una victoria histórica tras el Referéndum por la Autodeterminación de Catalunya

Barcelona 01 09 2017 referendum 1-O policia nacional en la escola ramon llull Foto Ferran Nadeu

Demián Revart

Antes de depositar nihilismos y “críticas” ideológicas…

El asunto no va en decir una y otra vez que el proceso independentista de Catalunya es un secesionismo burgués con elementos revolucionarios e izquierdistas de segundo grado que pueden resultar fructíferos si se organizan permanentemente, el asunto ahora es apuntar la crítica a la voracidad represiva del Estado español en este primer día de elecciones -de muchos que se vienen entre protestas y protestantes del centralismo del garrote-. “La vergüenza perseguirá por siempre al Estado español por haber utilizado violencia, porras, balas de goma y agresiones indiscriminadas contra la gente que quería urnas y papeletas”, afirmó el presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont.

Las imágenes y videos de la jornada de hoy son indignantes (como si se reviviera el espíritu internacional del #15-M en sus primeros días, cuando las calles españolas temblaban de tanta rabia popular), niños, adolescentes, adultos y hasta ancianos golpeados en el rostro con un chorro de sangre diluyéndose por sus facciones. No obstante, esa dignidad positiva y práctica ha servido para lustrar como día histórico a este 1º de octubre (#1-O como hashtag en redes sociales) logrando que 2.262.424 votantes (es decir, el 42,34% del censo local) saliera a las urnas. El 90% arrasó con el , al contrario de un minúsculo sector del 7.8% que abarcó el NO.

En pocas palabras, el Estado español ha demostrado una vez más que tanto allí como en cada Estado moderno en el mundo-capital, la violencia es su lenguaje único. El presidente Mariano Rajoy dio desde tempranas horas la orden del uso de la fuerza pública a la Policía Nacional y la Guardia Civil de desalojar a como de lugar a los ciudadanos que resguardaran los colegios electorales en toda Catalunya en un fracasado intento de soslayar el referéndum. Entre las armas: porrazos, balas de goma e insultos de los esclavos con uniforme para quienes valientemente se posaron ante estos para lograr, aunque fuera, unos votos más mientras la confrontación se presenciaba en las calles.

Según el Sistema de Emergencias Médicas de la Generalitat (SEM), dos personas resultaron hospitalizados en estado crítico; una de ellas herida en el ojo por bala de goma –tal como lo sucedido con la activista Ester Quintana en mayo de 2014 que perdió un ojo en una represión idéntica- y otra que sufrió un infarto tras uno de los desalojos en la Generalitat.

Los puntos primarios de la represión policial fueron en Sant Julià de Ramis, la Barceloneta y en Nou Barris. Los antimotines también desplegaron un parapeto en la entrada de varios colegios para evitar el ingreso de votantes.

Desde el Palau de la Generalitat en Barcelona, el parlamento local celebra la victoria del SÍ.

A lo que le pregunto al pueblo catalán a manera de ruta creacional: ¿y ahora, qué sigue?

Esperamos con ansias que los próximos días enerven el espíritu autonomista no sólo en oposición al Estado-Nación, sino también con el estatismo local que ya hemos visto fracasar en otros puntos de la historia…

 

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