“Buscaron aniquilar a la clase obrera… ¡pero triunfó la revuelta!” (Apuntes históricos sobre el 1º de mayo de 1886 y Los Mártires de Chicago)

800px-HaymarketRiot-Harpers--644x362

“La burguesía de Chicago descansó tranquila el 11 de Noviembre de 1887.

Cuatro hombres ahorcados, un suicida y tres ciudadanos en presidio

habían satisfecho su odio brutal y su sed de venganza.

La Anarquía había sido aniquilada.”

Ricardo Mella

RECOPILACIÓN HISTÓRICA

El primero de mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores. Se recuerda en todo el mundo, excepto en los Estados Unidos…casualmente donde todo comenzó. Esta celebración surge de las luchas obreras estadounidenses por reivindicar y hacer valer la jornada laboral de ocho horas, las cuales lamentablemente, culminarían en los trágicos sucesos de Chicago en mayo de 1886.

El reclamo de la jornada de ocho horas fue levantada por obreros y obreras de los diferentes países industriales de la época. En Estados Unidos, este movimiento se desarrolló en las principales ciudades industrializadas. Sin embargo, al no lograr conseguirse la jornada de ocho horas por medio de la gestión gubernamental, obreros de alrededor de 5,000 fábricas norteamericanas se lanzaron a la huelga. Para el 1 de mayo de 1886 se convocó a una huelga general en todo el país, en la misma participaron alrededor de 200,000 obreros.

La vanguardia de la lucha la constituyeron los obreros de la ciudad de Chicago, quienes se encontraban en las peores condiciones de trabajo. La Revuelta de Haymarket de 1886 produjo los sanguinarios acontecimientos que darían origen a la “fiesta” internacional de los trabajadores. Ese día se realizó en la Plaza Haymarket de Chicago una gran manifestación obrera contra la empresa McCormick – fabricante de maquinaria agrícola – y en demanda de la jornada de ocho horas de trabajo (en algunos casos la jornada laboral podía llegar a ser de 18 horas). La policía cargó contra los manifestantes y a raíz de los disturbios que se produjeron varias personas resultaron muertas y heridas.

Los siguientes días se convocaron varias protestas, tanto en las puertas de las industrias McCormick, la única fábrica que seguía funcionando gracias a esquiroles, como en otros puntos de la ciudad. El 2 de mayo, la policía disparó contra un grupo de huelguistas que había entrado en la fábrica, matando a 2 personas e hiriendo a decenas. El 3 de mayo, 80.000 obreros/as seguían agitando Chicago.

Entre los detenidos había ocho destacados dirigentes obreros que fueron acusados de asesinato, la mayoría pertenecientes a la Asociación Internacional del Pueblo Trabajador (IWPA) de ideología anarquista. Cinco de ellos, Albert Parsons, Adolph Fisher, August Spies, George Engel y Oscar Neebe, fueron condenados a la horca. Luis Ling, se suicidó en la prisión y los otros dos fueron sentenciados a cadena perpetua. Durante el Primer Congreso de la Segunda Internacional se declaró el primero de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores en solidaridad con las luchas de la clase obrera norteamericana y en recuerdo de sus mártires. Desde ese momento, el 1 de mayo se ha convertido en el día para conmemorar las luchas históricas de la clase trabajadora contra el capital, pero sobre todo, como un día para levantar los principales reclamos que la clase trabajadora libra en el presente.

José Martí era periodista y corresponsal de La Nación en Chicago, él nos dejó un relato del nacimiento del primero de mayo.

….” ¡Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso, como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el de Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: “La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”. Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable!…”

El primero de mayo ha sido vaciado de todo contenido clasista y de todo sentido de combatividad en los últimos años. Las llamadas centrales obreras se han dedicado a celebrar actividades de carácter conmemorativo que poco tienen que ver con la verdadera historia de la lucha ocurrida ese día. Para el sindicalismo clasista, así como para los y las socialistas, el primero de mayo es una fecha para llevar la crítica contra la explotación capitalista a la acción en las calles. Utilizando la movilización no solo para recordar a nuestros mártires y las luchas del pasado, sino además para convocar una jornada de movilización que levante y unifique las demandas clasistas de las principales luchas que desarrollan los diferentes sectores de la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Como epílogo, Ricardo Mella apuntaba: “Estaba ciego el capitalismo y no vio que el ideal alentaba poderoso en aquella masa de trabajadores que tantas veces había aplaudido a los mártires, que supo hacer toda clase de sacrificios por arrancar al patíbulo su presa y que se hubiera lanzado a rescatar a los prisioneros (…) 

La terrible tragedia de Chicago es el sangriento anuncio definitivo del triunfo del proletariado.” (1)

Si bien es necesario hacer una ruptura temática entre los Mártires y la lucha del 1ero de Mayo, es especificar la diferencia entre el agente revolucionario y la causa revolucionaria. El martirologio del anarquista y su incansable relación con la guillotina, la violencia y la pólvora son los principales arquetipos a los que es necesario combatir (2). Hoy, los anarquistas abundan en las universidades, y la lucha clasista se ha perdido, es necesario el acercamiento al pueblo sobre lo que una vez sacrificó la clase obrera para lograr dichos avances en derechos humanos y sindicales.


(1) Mella, Ricardo, Los Mártires de Chicago, México, Marea Negra, 2014, pp. 113-117.

(2) Postura conceptual en torno al pensamiento de Bertrand Russell. (Consúltese Proposed Roads to Freedom: Socialism, Anarchism, and Syndicalism, London: George Allen & Unwin, p. 55.)

Recomendamos consultar “Las insurrecciones olvidadas: de los ludditas a Albania”, publicado en la revista Contrahistoria nº 2 (invierno 2011) y el artículo “Una historia de Revolución y Reivindicación”, escrito por Aníbal Nazoa.


10660187_1588483191391563_2267520048681071880_n-2
Foto: Los Mártires de Chicago - (de izquierda a derecha) George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebey August Spies
..”Si creéis que ahorcándonos podéis acabar con el movimiento obrero … ¡entonces ahórcadnos! Aquí pisoteáis una chispa, pero allí y allá, detrás de vosotros, frente a vosotros, y por todas partes, las llamas surgirán. Es un fuego subterráneo. No lo podréis apagar…”
August Spies


LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE LOS MÁRTIRES DE CHICAGO 


Adolf Fischer: “
Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno… pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida.”

Albert Parsons: “El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: ¡mátenme!”

Hessois August Spies: “Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia… Puede sentenciarme, pero al menos que se se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia…”

Louis Lingg: “No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad!. ¡Ahórquenme!. (Louis se suicidó en su celda).”

Michael Schwab: “Hablaré poco, y seguramente no despegaría los labios si mi silencio no pudiera interpretarse como un cobarde asentimiento a la comedia que se acaba de desarrollar. Lo que aquí se ha procesado es la anarquía, y la anarquía es una doctrina hostil opuesta a la fuerza bruta, al sistema de producción criminal y a la distribución injusta de la riqueza. Ustedes y sólo ustedes son los agitadores y los conspiradores.”

Rudolph Walsh: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.”

*** Textos obtenidos de: Mella, Ricardo,”Los Discursos de los Mártires” en Los Mártires de Chicago, México, Ed. Marea Negra, 2014, pp. 35 – 82.

Publicado el 28 de Abril de 2015 en:

https://bloquelibertariomexico.wordpress.com/2015/04/28/buscaron-aniquilar-a-la-clase-obrera-pero-triunfo-la-revuelta-apuntes-historicos-sobre-el-1o-de-mayo-de-1886-y-los-martires-de-chicago/

808 total views, 1 views today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.