Cuando la resistencia cuestionó a la independencia…

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Demián Revart

I

Banderitas desechables, sombreros fabricados en China, programación patriotera las 24 horas y la pólvora en el aire, anunciaban un día ordinario más para una fecha extraordinaria en el olvido. El inicio de mi Facebook por esa mañana me enseñó más historiografía nacional que la carrera. Las convocatorias para ese día eran escasas, el mismo grito-acarreo pasaba desapercibido, pero a lo que me gustaría sentar la reflexión política es a lo siguiente: el individuo que se acarrea o se infiltra no lo hace por la voluntad de ser un obstáculo de la verdad en movimiento, la miseria se respira tanto, que las condiciones económicas obligan a uno a ridiculizarse sin importarle las consecuencias. El frutsi y la torta se divinizan, porque no a todos les alcanza para ese pack político.

Se convocó a una movilización con los hashtags #RenunciaYa y #MotivosSobran. Demasiada propaganda para actuar en el vacío; Pedro Ferriz de Con, SopitasFM y varias figuras públicas alentaban a una participación masiva con videos en sus redes, lo que se agredece en concordancia a una peculiar manta que se pasea constantemente en bloqueos y marchas: “todas las formas de lucha”. Sí, todo ello es necesario, pero también es insuficiente. El hecho de que la resistencia cuestione a la independencia es un gran paso. Diría que el primero y el más fuerte para concebir lo autonómico. Pensamos colectivamente: “independencia vejada, olvidada, empolvada en los libros, progresiva y que hay que adaptar a los tiempos modernos”.

Las batallas de independencia (sí, batallas, no sólo fechas conmemorativas) de Latinoamérica y otros territorios colonizados, fueron una serie de intensas insurrecciones que ganaron los indios y esclavos a fuego, piedras y palos (1), ¿qué coherencia se puede enunciar cuando se busca enfrentar al mismo monstruo estructural, pero se recrimina cuando se lanza la primera piedra en una manifestación? No hablamos de que ha de seguirse el mismo método para rescatar esta lucha por la emancipación, sino que se ha de repensar a la independencia como una guerra prolongada que hoy se visibiliza a través de la resistencia. ¿Cómo afrontaremos la guerra?

Marchar por marchar es como dirigirse a la ratonera, a la trampa de oso o al alcoholímetro en fiestas patrias: uno se vuelve vulnerable y ridiculiza su lógica. Este acto es la conciliación de las rabias en un escenario de desesperación; mostramos y expresamos mucho, pero no modifica algo. Es como una obra de arte.

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¿Cómo se aspira a un cambio si se sueña con él en lugar de realizarlo? Los memes son pedagógicos: “quiere levantarse por su país… no puede levantarse temprano”, en eso mismo seguimos errando, ya que la marcha inició casi a las 5:50 hrs.

Al frente y puntuales como siempre, los Padre y Madres de Ayotzinapa en compañía de ejidatarios y comuneros de San Salvador Atenco. Ellos nos han dejado el mensaje desde hace varios años de que “no podemos solos, la lucha es de todos los mexicanos”, frase que debería replicarse en uno y otro territorio, pero que mas bien, se ha ‘ciudadanizado’ y centralizado en la capital.

Volvimos al espectáculo del anti-peñanietismo de 2012 (pero qué gran regocijo es salir a hacer un poco de ejercicio antes que preparar la cena de una falsa celebración). A la altura de Bellas Artes, el parapeto de los granaderos ya esperaba a la marcha. Unos cantaron con su guitarra, otros repitieron consignas, algunos otros denunciaron con transmisiones online por Periscope y Facebook. He allí la muestra de ese azar, sin plan previo, sin proyecto ante los mecanismos represivos, se optó por permanecer allí, a un lado de la policía -sentándose incluso-, lo que no descarta de convertirse en resistencia y esfuerzo.

Unos cuantos gases lacrimógenos alertaron a los internautas y la prensa. No pasó a mayores.

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II

Sin embargo, la descentralización de la protesta llegó. Eran las 7:40 pm. aproximadamente cuando el pitazo de la represión en Oaxaca se viralizó. La policía estatal ya había dado un guiño a lo que ocurriría, retirando a unas decenas de vendedores ambulantes el pasado 11 de septiembre en las inmediaciones del Zócalo, sin descartar la oportunidad de hostigar a las pocas bases que quedaban en el plantón. Las barricadas siempre salvan.

Las primeras imágenes llegaban; la ya conocidísima horda de granaderos forcejeando con maestros y manifestantes al término de la marcha. (Aproximaciones) 8 pm; sin vacilar, la policía lanza gas lacrimógeno. 8:25 pm; varias calles se quedan sin alumbrado público, una manera de intimidación logística. 8:29 pm; se corta la señal de Radio Plantón. 8:30 pm; la fatídica fotografía de un maestro sangrando del rostro se viraliza, la policía le disparó directamente un cartucho de gas lacrimógeno (2). 8:40 pm; se hacía el llamado solidario a concentrarse en la av. Juárez esquina con Hidalgo, donde se replegaron la mayoría de los manifestantes. 8:43 pm; se encienden cohetones en las periferias del Zócalo y la prensa ya inunda los sitios del conflicto. 8:51 pm; convoys y patrullas salen del Hotel Victoria para merodear en la zona. 9:10 pm, la gente que estaba dispuesta a dar el grito comienza a retirarse, varios locales cierran. 9:18 pm; incertidumbre generalizada en el palacio municipal, la música es cortada. 9:50 pm; se apagan las luces en la calle Guerrero, la policía arroja más gases al Edificio Histórico. 10:15 pm; personal de logística retira cableado y micrófonos de una tarima en el Zócalo. Comienzan a llegar vestidos al frente de la explanada. 10:23 pm; ¡La televisión y la prensa del poder mienten!, el Zócalo ya estaba casi vacío a eso de las 10:30 pm. Hasta adelante de las vallas metálicas que separaban la explanada con el palacio de gobierno, gobernaban el espacio y los aires la misma disidencia. Gritando por los caídos de Nochixtlán y contra la reforma educativa, el boicot esperaba concretarse.

Exactamente en esos momentos, las instancias gubernamentales le decían a su prensa que “el grito no se cancelará, sólo se esperarán las condiciones óptimas para que el gobernador Cué ofrezca el grito en el balcón (…) se condena la violencia de un grupo minoritario”. Pero las centenas de policías y miembros del Estado Mayor que fungieron como barrera humana en la ‘marcha patriótica’ que llevó la bandera hacia el palacio de gobierno fue algo que no se sintonizó en vivo. No les convenía difundir una escena de forcejeos y gritos de protesta en un acto tan patriótico.

11 pm; entre los gritos de “¡asesinos!” se concreta la escolta de la bandera que llegó entre dicho séquito de policías y acarreados, por lo que los sonidos previos al grito generaron una intensa incertidumbre. 11:05 pm; la prensa hace tomas intencionadas sin el audio original, para hacer pensar que no hay descontento, y que, efectivamente, la protesta sólo era de “un grupo minoritario del magisterio”.

No sólo es cuestión cronológica, sino un precedente para la historia: el grito se dio, pero las ‘minorías’ ahora se encontraban encerrados -y con temor- en el palacio municipal…

III

Cancún volvió a viralizarse. A las 11 hrs., se daba un grito popular al son de “¡Viva México Sin Pri!”, en el marco del último festejo patrio que ofrecería Roberto Borge, espurio y priísta gobernador de Quintana Roo. ¿Quién dijo que en el paraíso no hay infiernos?

El saldo, un secuestro express de dos jóvenes activistas con motivos políticos. Gabriel Kumul y Lizeth Ake (de origen maya) fueron levantados por la madrugada de ese 16 de septiembre (¡sí!, en la célebre noche de la de Independencia de México!) por sicarios pagados por Borge, tras una manifestación pacífica en las inmediaciones cancunenses. En testimonio directo, relatan que estas personas arremetieron directamente contra ellos, cuando sólo mostraban pacíficamente una pancarta con un mensaje de protesta, esposándolos y empujándolos hacia un camión en el lugar.

Los estudiantes narran que llegaron Jefes de Estado Mayor al lugar de la protesta para intimidarlos, al no hacerles caso -por la fucking e incuestionable ibertad de expresión que todos los individuos tenemos-, fueron rodeados por vestidos de civil que cargaban radios; les obligaron a mostrar información de sus redes sociales y las pruebas que documentaron en donde estos esbirros los golpeaban y agredían, ante ello, les dieron la orden -con puño y grito- de que eliminarán toda esa información de sus celulares. Los golpearon en repetidas ocasiones en un vehículo oficial de la policía municipal hasta botarlos en una colonia en las periferias de Cancún.

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Corolario

¡Que los cohetones no sean sólo para celebrar, sino también para luchar por la responsabilidad que tenemos con la historia!


(1) La histriografía es brutal. La insurrección del 16 de septiembre fue llevada a cabo por casi 50,000 indígenas que se confrontaron cuerpo a cuerpo con las milicias virreinales del general Juan Antonio de Riaño. Palos, piedras, cuchillos, machetes, arcos, flechas, armas elaboradas con cuero mojado y liberando a los presos de las cárceles, ese fue el inicio de la campaña militar del cura Hidalgo. La ciudad de Dolores fue un auténtico campo gore, quedando en el piso cientos de cadáveres del ejército virreinal y los indígenas rebelados.

(2) El profesor es Carlos Leoncio Luria Martínez. Se encuentra en un estado grave de salud, se la han diagnosticado trauma craneoencefálico y fractura de tabique. El profesor labora en una primaria del Istmo de Tehuantepec, en el sector de Matías Romero.

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