“Desaprendiendo con l@s zapatistas y el arte de la comunidad”: Crónica para aquella sociedad dormida

“Uno donde quepan otros mundos, aquellos formados con Respeto, Formación colectiva, Trabajo Comunitario, Amistad”

Colibrí Zurdo

Todo comenzó con mochila al hombro; listos todos pues, para abordar el camión y estar en carretera, unas 12 a 14 horas; rumbo a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, con dos destinos:  Cideci-UniTierra y Oventic

Realmente, el tiempo es relativo. A ritmo de cánticos e historias nos hicimos acompañar en el camino; para llegar a la Zona de vientos y paisajes, de territorio boscoso elevado, en medio de una neblina que cobija a pesar de cierto frío, y de una lluvia normal por la temporada de verano; llegamos pues al suelo fértil, hecho combativo por aquellos hijos del monte de ojos almendrados –los más hermosos que he visto- con pasamontañas y paliacates rojos;  nos recibían con gran entereza;  que después descubriríamos lo que realmente encerraba: Inteligencia, Lucha, Fuerza, Dirección, Conocimiento hecho Praxis, Autonomía y Rebeldía.

El Festival CompArte por la Humanidad 2017, estuvo estructurado en dos partes, quiénes fuimos los asistentes/participantes no pertenecientes al Caracol Zapatista (23 al 27 de julio de 2017, en Cideci-UniTierra), hubo gente de todas las edades, de diferentes rumbos del país, así como extranjeros, con distintas maneras de verse, ser, y expresarse; enarbolando una similar consigna: “Un mundo mejor con gente diferente, los derechos humanos, alzar la voz ante las injusticias sociales”; así hubo desde expresiones pictóricas, de oratoria, poesía, música, histrionismo, foto/video, todo se encauzaba con exaltación.

La segunda parte que incluyó la Clausura del Festival fue dada por los Compañeros Zapatistas, en el Caracol Oventic, del 28-29 de julio, 2017; ahí realmente nos dieron una genial muestra de cómo hacer bien las cosas, desde la organización, el audio, las diferentes manifestaciones y las perspectivas en un lenguaje y maneras tzotziles y tzeltales, se hicieron representaciones teatrales, lecturas politizadoras, música, baile, oratoria, que más allá de la Expresión Artística/Protesta nos enseñaron un modo de vida Digno, Autónomo, Eficaz, autosuficiente y de sustentabilidad, con una ideología robusta, que quien la conoce la defiende.

Ell@s nos demostraron que la Utopía puede y debe ser Tangible y que la Resistencia dependerá de todos nosotros, que deberemos estar a la altura de las circunstancias, y que deberemos responder con congruencia, valor y coraje ante ese enemigo común, el monstruo voraz capitalista/neoliberal, el capitalismo salvaje:  “ese gran tonto”, la gangrena del poder por el poder, por el dinero; por todos sus vicios, perversiones y decadencia en que se ha sumido y manipulado a aquella sociedad dormida.

Ya lo diría en su intervención el Niño Zapatista: “Yo Soy un Gran Ejército…Ahora míranos: Somos muchos para vencerte” (Somos un Gran Ejército). “Sembremos la Semilla de la Rebeldía, florezcamos a través del mundo entero”.

Ante toda aquella demostración zapatista, los asistentes que veníamos de afuera del Caracol contemplábamos estupefactos esa Libertad/Dignidad hecha Indígena.

Descubrimos el fuego, la semilla, la voz, el silencio, la fuerza resplandeciente …

Fotografías: Ruptura Colectiva (RC)

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